La vivienda plantea una relación continua con el paisaje, articulando un patio central que conecta las áreas sociales y dirige las visuales hacia el campo de golf. Esta configuración no solo organiza el espacio, sino que permite la ventilación cruzada a través del cuerpo principal, respondiendo de manera pasiva al clima cálido y húmedo.
Un pasillo longitudinal acompaña el recorrido y va revelando las áreas sociales, concebidas en doble altura. Sala, comedor y cocina se integran en un único espacio, potenciando la iluminación natural y la amplitud visual. Estas áreas se extienden hacia la terraza, vinculándose con la piscina y el jardín, que contribuyen a refrescar el ambiente interior.